martes, 4 de noviembre de 2014

HELIO GRACIE, el mayor campeón del Jiu Jitsu brasileño.

Helio Gracie creia en sí mismo y que su sistema de lucha le permitiria cambiar su vida y no sólo ayudarse a sí mismo, sino también ayudar a otros. Helio Gracie, el padre del sistema Gracie Jiu-Jitsu, nació y fue el más joven de cinco hermanos el 1 de octubre de 1913 en la ciudad brasileña de Belem, en el Estado de Pará. Como un niño enfermizo, Helio sufría de una debilidad inexplicable que dio lugar a desmayos severos. Debido a este problema, se le prohibió participar de cualquier tipo de actividad física. Al ver a su hermano mayor, Carlos, enseñar todos los días, Helio memorizo cada movimiento que era mostrado en las clases. Un día, cuando Carlos faltó a clase, Helio tuvo la oportunidad de enseñar a uno de sus estudiantes. El hombre quedó tan impresionado con las habilidades de Helio enseñando, que le pidió a Carlos que le permitiera seguir entrenando bajo ese “chico joven”. El resto, como dicen, es historia.
Helio Gracie con la version modificada del jiu-jitsu japones, desafió a otros luchadores y nunca dudó en subirse a un ring y poner su sistema a prueba. Fue el comienzo del famoso Desafio Gracie, que puso su estilo de combate a prueba luchando contra todos los luchadores del resto de las artes de lucha. No fue hasta que su hijo, Rorion, creó el UFC, Ultimate Fighting Championship, que el método de Gracie jiu-jitsu se hizo conocido en todo el mundo. Su hijo Royce Gracie, conmocionó al mundo de artes marciales al ganar el UFC tres veces, y otro hijo, Rickson Gracie, una leyenda por derecho propio, fue a Japón a repetir la historia y derrotó a los mejores artistas marciales de Japón con las técnicas desarrolladas por su padre.
Al hacer frente a todos los desafíos y permanecer en pie ante todo bajó sus creencias, Helio ha ganado una reputación por su honorabilidad, habilidad y valentía que perdura hasta nuestros días.
¿Cómo inicio su entrenamiento en el jiu-jitsu?
Mi hermano mayor, Carlos aprendió el arte en su versión japonesa, de un inmigrante japonés llamado Esai Maeda, quien le enseñó el arte por respeto a mi padre, Gastao Gracie, que le ayudó a establecerse. Maeda era un luchador que había estudiado el judo, sumo, y varias formas de lucha. Un poco más tarde, mi hermano Carlos comenzó a enseñar formalmente. yo veía las clases pero no se me permitió participar debido a mi condición física. Me sentaba allí todos los días, para memorizar todos los movimientos en mi mente. Un día, Carlos llegó tarde a una clase privada, por lo que yo me acerque al estudiante y le dije que yo le iba a enseñar ese día.

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