A una edad muy temprana, Helio Gracie
aprendió las técnicas del Jiu-Jitsu Japonés tradicional con su hermano mayor, Carlos. A fines de los años 1920, comenzó a modificar estas técnicas para adaptarlas a su físico débil con el propósito de desarrollar un sistema que le permitiera defenderse de contrincantes de mayor estatura. Luego de varios años de perfeccionamiento, pudo demostrar la efectividad de su arte al derrotar regularmente a contrincantes más fuertes y más corpulentos, algunos de los cuales pesaban más de 100 libras más que él. Como consecuencia de ello, las técnicas de Helio se convirtieron rápidamente en la nueva expresión del jiu-jitsu en Brasil y abrieron el camino para una revolución mundial en las artes marciales.
En 1967, bajo la guía del Gran Maestro Helio Gracie, los practicantes del jiu-jitsu establecieron la primera Federación de Jiu-Jitsu en Brasil para organizar competencias recreativas para poner a prueba sus capacidades de defensa personal en un entorno seguro. Un subproducto no intencionado de este desarrollo fue el cambio experimentado por el jiu-jitsu que pasó de ser utilizado para la defensa personal a ser también utilizado en técnicas y aplicaciones deportivas. La diversión y el entusiasmo por competir, junto al prestigio que se lograba al resultar victorioso en una competencia, hizo que la gran mayoría de los instructores de jiu-jitsu se dedicaran enteramente a preparar a sus estudiantes para competir en torneos. Dedicaban sus sesiones de entrenamiento a desarrollar técnicas que los condujeran a la victoria basándose en el sistema de puntos, reglamentos, y clasificación por peso del jiu-jitsu deportivo. Desdichadamente, la epidemia de torneos tuvo consecuencias nefastas. Minó la efectividad del arte, ya que la mayor parte de las técnicas deportivas del jiu-jitsu tenían poca o ninguna aplicación en una pelea real. Peor aún, al perfeccionar las técnicas del deporte, el estudiante con frecuencia adquiría reflejos que podían resultar terriblemente contraproducentes en el caso de un enfrentamiento callejero. Helio no estaba dispuesto a poner en riesgo los principios fundacionales de su arte y renunció a la Federación.
En 1978, Rorion Gracie, el hijo mayor de Helio, dejó Brasil y vino a los Estados Unidos para compartir las técnicas de su padre con el resto del mundo. A su llegada, inmediatamente se dio cuenta que la mayor parte de los estadounidenses no comprendían la efectividad del jiu-jitsu. Aún aquellos que tenían conocimientos de artes marciales confundían el sistema de su familia con el tradicional Jiu-Jitsu Japonés que se practicaba en Estados Unidos desde 1950. Para poder diferenciar ambas disciplinas, Rorion registró el nombre “Gracie Jiu-Jitsu.”Comprendiendo que la clave para la diseminación global del Gracie Jiu-Jitsu puro era el desarrollo de un programa formal, Gracie Academy dedicó varios años a organizar todas las técnicas en la secuencia más lógica, basadas en su complejidad y su utilidad en el combate. Originalmente, debido a su naturaleza lineal, el programa solamente se podía enseñar en clases particulares. Pero luego de 15 años de experimentos con diferentes programas de entrenamiento, Gracie Academy desarrolló un programa que permite que los estudiantes aprendan todas las técnicas en clases grupales y, aun así, obtener resultados comparables a los de las clases particulares.
Aparte de la estructura y organización sin paralelo del programa, lo que hace únicos los programas de entrenamiento para clases grupales de Gracie Academy es la forma en que se presentan las técnicas. Perfeccionada durante tres generaciones, la metodología usada en todos los Centros certificados de Entrenamiento Gracie Jiu-Jitsu permite que los estudiantes aprendan a su propio ritmo sin sentirse abrumados o abandonados. Además, todas las clases grupales son conducidas con el mayor cuidado en cuanto a seguridad y exigimos que todos nuestros alumnos se traten entre sí con respeto, independientemente del nivel de conocimientos, género, raza, nacionalidad o credo.
En Gracie Academy no enseñamos a las personas a pelear. Les damos confianza para que no tengan necesidad de pelear.
Rorion pasó muchos años enseñando en su garaje mientras conducía una campaña solitaria para abrir los ojos de los arte-marcialistas a la sencillez y la efectividad del Gracie Jiu-Jitsu y llegó a la conclusión de que, a pesar de su esfuerzo constante e incansable, necesitaba un medio más poderoso y visible para demostrar la superioridad del Gracie Jiu-Jitsu sobre otras artes marciales. Con este propósito, creó el “Ultimate Fighting Championship” (UFC). Este espectáculo televisivo en pay-per-view sacudió el mundo de las artes marciales ya que su hermano, Royce, utilizó las técnicas sencillas del Gracie Jiu-Jitsu para derrotar una y otra vez a contrincantes más atléticos y corpulentos, hábiles en el dominio de las diferentes destrezas de las artes marciales.
El éxito del Gracie Jiu-Jitsu en el UFC estimuló a muchos profesionales del jiu-jitsu deportivo a abandonar Brasil para poder sacar provecho de la creciente demanda de instructores de Gracie Jiu-Jitsu. Debido a restricciones legales sobre el uso de la marca comercial “Gracie Jiu-Jitsu,” estos instructores comenzaron a usar, como alternativa, el nombre “Jiu-Jitsu Brasileño.”
La afluencia de instructores del jiu-jitsu deportivo, muchos de los cuales eran miembros de la muy extendida familia Gracie, condujo al establecimiento de numerosas escuelas de jiu-jitsu a lo ancho de los Estados Unidos. Casi todas estas escuelas afirmaban enseñar el mismo jiu-jitsu que el Gran Maestro Helio Gracie había creado y que Royce había empleado en el UFC. En realidad, la mayor parte de ellos estaba enseñando una versión del arte especialmente modificada para la competencia deportiva. Los estudiantes que esperaban adquirir las destrezas realistas de defensa personal que habían visto en el UFC, acudían en masa a estas escuelas y frecuentemente entrenaban durante varios años antes de llegar a la decepcionante conclusión de que lo que estaban aprendiendo tenía poquísimas posibilidades de ser aplicado en situaciones callejeras.
La demanda mundial de instrucción en Gracie Jiu-Jitsu o Jiu-Jitsu Brasileño continúa creciendo a gran velocidad – sin normas. Como resultado, muchos profesionales de jiu-jitsu con niveles de conocimimientos muy diferentes, han abierto escuelas para sacar provecho de esta demanda. En el mejor de los casos, estos instructores auto proclamados son profesionales competentes en el jiu-jitsu deportivo. En el peor de los casos, están poco capacitados, sus conocimientos son pocos profundos o son, simplemente, malos instructores. Para contrarrestar esta tendencia preocupante, la Academia Gracie ha lanzado su Programa de Entrenamiento Global, con la intención de perpetuar las técnicas y principios del Gracie Jiu-Jitsu en su forma más pura - como método de defensa personal.En el principio, no había competencias asociadas con la práctica del Gracie (Jiu-Jitsu Brasileño) Jiu-Jitsu. La única forma de ponerse a prueba era la peligrosa e implacable pelea “callejera.” En 1967, se estableció la primera Federación de Jiu-Jitsu Brasileño para ofrecer a los practicantes la oportunidad de poner sus habilidades a prueba en un entorno seguro. La diversión y el entusiasmo por competir, junto al prestigio que se lograba al resultar victorioso en una competencia, hizo que la gran mayoría de los instructores de jiu-jitsu se dedicara enteramente a preparar a sus estudiantes para el juego del jiu-jitsu. Este distanciamiento del jiu-jitsu para defensa personal tuvo un profundo impacto en la práctica del arte marcial.
Mientras que casi todas las escuelas de Jiu-jitsu Brasileño sucumbieron al atractivo de la gloria que proporciona el torneo, la Academia Gracie de Jiu-Jitsu se mantuvo fiel a la práctica de las técnicas que serían efectivas en una pelea real. El objetivo del entrenamiento de la Academia Gracie de Jiu-Jitsu fue, y sigue siendo hasta el presente, capacitar a los practicantes a derrotar un ataque total de un contrincante más corpulento y en mejor estado atlético. Comparativamente, el objetivo del jiu-jitsu deportivo es ganar frente a un contrincante de similar tamaño en una pelea controlada y seguida de cerca. La diferencia filosófica fundamental entre la defensa personal callejera y la competencia en torneos afecta todos los aspectos del entrenamiento y la mentalidad del jiu-jitsu.
Todas las técnicas que se enseñan en la Academia Gracie de Jiu-Jitsu contribuyen al ahorro de energía, usan movimientos corporales naturales, y pueden utilizarse en la calle, es decir que son “a prueba de golpes.” Varios cientos de técnicas del programa de estudios resultarán efectivas tanto en una competencia como en una pelea callejera. Pero el programa de estudios también incluye muchas técnicas desarrolladas exclusivamente para situaciones de peleas callejeras y no tienen aplicación en las competencias. Por otra parte, la mayoría de las escuelas de Jiu-Jitsu Brasileño han eliminado de sus programas las técnicas utilizadas “sólo para la calle” a los efectos de maximizar el entrenamiento que conduzca a la victoria según el sistema de puntos, reglamentos, y categorías de peso que gobiernan los torneos del jiu-jitsu deportivo. Estas diferencias técnicas entre el programa de la Academia Gracie de Jiu-Jitsu y otros programas de Jiu-Jitsu Brasileño reflejan las diferencias filosóficas entre la defensa personal callejera y la competencia deportiva y han sido transferidas a la entrega de cinturones para medir niveles de competencia en el sistema.
El sistema de cinturones de la Academia Gracie de Jiu-Jitsu es diferente de los de las escuelas orientadas hacia el deporte. Aunque los colores de los cinturones son los mismos, los requisitos para obtenerlos son muy diferentes. Las escuelas orientadas al deporte promueven a los estudiantes sobre la base del dominio de técnicas que los conducirán a la victoria en medio de un torneo. En la mayor parte de los casos, los portadores de cinturones deportivos se sienten muy cómodos en los combates de jiu-jitsu deportivo y en las sesiones controladas de fogueo. Sin embargo, cuando deben enfrentarse a un contrincante más corpulento y en mejor estado atlético que no pelea según los reglamentos, con frecuencia se ven sacudidos por un ataque violento e impredecible al que no saben responder.
La Academia Gracie promueve a los estudiantes basándose exclusivamente en su dominio de las técnicas que les asegurarán la victoria en una pelea callejera. La Academia examina rigurosamente las habilidades y reflejos de cada estudiante en cada etapa de su entrenamiento. El examen para obtener el cinturón azul de la Academia Gracie (Gracie Academy Blue Belt Qualification Test), por ejemplo, exige que los alumnos demuestren un alto nivel de precisión, eficiencia, y reflejos en la ejecución de las técnicas más importantes de defensa personal callejera. Porque sentimos que “estar listos para la calle” es nuestro primer y principal objetivo, la mayor parte de las técnicas que enseñamos a este nivel son “solamente para la calle.” Como resultado, el cinturón azul “para la calle” de la Academia Gracie ganará en la calle pero puede no tener éxito en un enfrentamiento de jiu-jitsu deportivo. Por el contrario, al cinturón azul de jiu-jitsu deportivo le puede ir muy bien sobre la lona, pero puede tener dificultades frente a las circunstancias impredecibles y caóticas de una pelea real.
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